¿Porqué los gatos actúan tan extraño?

(Adaptado del Ted-Ed de Tony Buffington: "Why do cats act so weird?")


¿Por qué los gatos son así? Además de tiernos y adorables, tomando como referencia los 26 millones de visitas en alrededor de 2 millones de vídeos en YouTube con felinos saltando, rebotando, trepando, acechando, rascando, conversando y ronroneando, un factor está claro: los gatos son muy entretenidos.

Este (algo extraño) comportamiento felino, tan divertido como desconcertante, deja a muchos preguntándose: ¿por qué los gatos hacen eso? A través del tiempo los gatos fueron simultáneamente predadores solitarios de animales más pequeños y presa de carnívoros más grandes. En ambos casos, la supervivencia de la especie dependía de un instintivo comportamiento crucial que actualmente aún es posible observar en gatos salvajes y domésticos.

Si bien el comportamiento felino de un gato hogareño, al que llamaremos “Michi”, puede ser difícil de comprender, en la naturaleza de la prehistoria, este mismo instinto naturalmente desarrollado a través de millones de años, convertiría a Michi en un super gato.


Habilitados por una estructura muscular muy particular y una gran capacidad de equilibrio, los gatos trepaban a altos puntos de observación para vigilar su territorio y encontrar presas en un entorno salvaje. Hoy en día Michi no necesita ese particular comportamiento para encontrar o cazar su cena en su tazón de comida, pero instintivamente ha evolucionado exactamente para tener la capacidad de poder acechar la sala desde la parte superior del estante de la casa.


Como predadores salvajes, los felinos son oportunistas y cazan cuando hay presas disponibles. Dado que la mayoría de sus presas son pequeñas, los gatos en su hábitat natural necesitan comer muchas veces al día, y utilizan una metodología de alimentación basada en acechar, abalanzarse y matar. Es por eso que Michi prefiere acechar y saltar encima de pequeños juguetes y comer en pequeñas cantidades a lo largo del día y la noche.


Asimismo, las presas pequeñas tienden a esconderse en espacios reducidos de su entorno natural, con lo que se explica la necesidad de Michi por encontrar espacios cerrados y aperturas en las que pueda meterse, ya que era esa misma curiosidad la que en el pasado le ayudó a asegurar la continuidad de su especie a lo largo de millones de años.


En la naturaleza, los gatos necesitaban garras afiladas para escalar, cazar y defenderse. Afilar sus garras en las superficies cercanas las mantuvo acondicionadas y listas para la acción, ayudando además a estirar los músculos de su espalda y piernas, aliviando además algo del estrés acumulado. Por lo tanto, no es que Michi odie el sofá, silla, otomana, almohadas, cortinas o todo mueble que se ponga en su entorno. Está haciendo trizas todas estas cosas, hasta dejarlas despedazadas, con el objetivo de dejar su olor marcado sobre las superficies y darle mantenimiento a sus garras, ya que esto es exactamente lo que sus ancestros hicieron para sobrevivir.


Como animales cazados por otros predadores más grandes, los gatos evolucionaron para no ser atrapados, y en un entorno salvaje, los que mejor evitaban el peligro sobrevivían. Por eso es que actualmente Michi es una experta en apretarse dentro de pequeños espacios y en esconderse en lugares poco convencionales.


También ayuda a explicar por qué prefieren una caja de arena limpia y sin olores. Esto hace menos probable que cualquier predador que pueda estar olfateando al acecho a corta distancia descubra su ubicación.


Considerando todo lo que se sabe sobre los gatos, parece que uno de sus comportamientos más predominantes sigue siendo uno de los más misteriosos. Los gatos pueden ronronear por varias razones: debido a felicidad, estrés y hambre. Pero curiosamente, la frecuencia de sus ronroneos, entre 25 y 150 hertzios, está dentro de un rango que podría promover la regeneración de tejidos. Entonces, mientras que el ronroneo hace que Michi sea un excelente compañero de siesta, también es posible que esa frecuencia esté sanando sus músculos y huesos, y tal vez incluso los de su dueño.



A lo largo del tiempo evolucionaron tanto como predadores solitarios, que cazaban y mataban para comer, como presas furtivas que se escondían y escapaban para sobrevivir. Así pues, los gatos de hoy conservan mucho de los mismos instintos que les permitieron prosperar en la naturaleza durante millones de años.


Esto explica algunos de sus comportamientos aparentemente extraños: para ellos, los hogares son sus junglas. Pero si este fuera realmente el caso, pensando desde la perspectiva de los gatos: ¿quienes son las personas para ellos? ¿grandes y torpes felinos sin pelo que compiten por recursos? ¿predadores terriblemente tontos con los que pueden pasarse de listos todos los días? o quizá simplemente piensen en los humanos como sus presas...


Christian Javier B.W

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