¡Juego, juego, juego!

El juego en todo ser vivo es parte fundamental de su desarrollo psico-biológico. Y en los gatos no es la excepción. En ellos se pueden reconocer dos tipos de juegos:


El juego social, inicia desde las 4 semanas de nacido y va desarrollándose cada vez más a lo largo de las semanas junto a su desarrollo sensitivo-motor, hasta alrededor de las 14 o 16 semanas de edad, donde empieza a disminuir progresivamente. Este tipo de juego inicia próximo al destete, convirtiéndose estas actividades en simulaciones o preparaciones para adaptarse al medio al que serán expuestos a lo largo de sus vidas.



Cuando finaliza el destete que se considera aproximadamente a las 8 semanas de edad, el gatito ya debe haber desarrollado su capacidad de cazar y estar preparado para poder desenvolverse solo. Es allí donde se considera que inicia el segundo tipo de juego:


El juego individual que por lo general simula la cacería. Por ello, es importante crear un entorno idóneo para el gato, considerando una buena distribución entre las distintas áreas que le destinemos (área de eliminación, alimentación, juego o descanso).



Especialistas como Xavier Manteca y Martha Amat indican que el enriquecimiento ambiental tiene efectos positivos sobre la salud y bienestar del gato. Conductualmente hablando, el gato realiza actividades diarias como rascar superficies, esconderse o alejarse del medio en el que está, jugar y descansar.


Hay muchos objetos que pueden cubrir todas estas necesidades a la vez, como lo es un rascador, que, según su diseño y tamaño, pueden servir a la vez como área de escondite, juego y descanso.


Elizabeth Briceño

- Bachiller en Medicina y Veterinaria -

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